Marika Bret, directora de recursos humanos del semanario satírico, fue la primera en reaccionar, llorando a lágrima viva, entre frase y frase: «Estoy hundida. Estamos hundidos. Ya era muy difícil vivir amenazada de muerte, con escolta. Y recibir nuevas amenazas. Era importante estar presente en el juicio. Es importante recordar nuestra determinación. No nos callarán. Mientras seguíamos el proceso, unos y otros recibimos mensajes telefónicos. Fue una nueva bomba, atroz, que solo puedo descubrir con una palabra: horror… ¿hasta dónde llegará la locura criminal?».
Todavía bajo el efecto de un choque muy doloroso y traumático, el conjunto del equipo de «Charlie Hebdo» decidió reaccionar con breve gravedad, a través de este tuit: «Nuestro equipo aporta su apoyo y solidaridad a nuestros antiguos vecinos y colegas, a las personas víctimas de este odioso ataque».
El equipo de «Charlie Hebdo» había recibido amenazas antes y después del comienzo del proceso de los cómplices de la matanza de 2015. Y había reafirmado su determinación, pagando un precio humano muy alto: desde hace meses, muchos de los miembros del equipo viven escoltados a todas horas por dos oficiales de los servicios de seguridad del Estado.
El ataque con arma blanca de ayer ha reforzado la solidaridad entre quienes trabajan en «Charlie Hebdo» y la prensa francesa, que ha publicado numerosos testimonios de solidaridad en defensa colectiva de la libertad de expresión amenazada por el fanatismo religioso islámico.
