La única de la que se informó parcialmente con una declaración sin preguntas fue la entrevista con el secretario general de la OTAN, que duró casi 50 minutos y en la que se habló sobre todo de la crisis en el Mediterráneo Oriental entre Grecia y Turquía. Sánchez alabó el papel de Stoltenberg gestionando esta crisis entre dos aliados puesto que «ha realizado un trabajo extraordinario para mantener abiertos los canales de comunicación, ha propuesto mecanismos para evitar una escalada» y «ha complementado eficazmente los diferentes esfuerzos realizados por algunos de nosotros -especialmente por Alemania- para tratar de reabrir el diálogo entre Grecia y Turquía». La retirada de los barcos de prospección científica que turquía había enviado a una zona que Grecia reclama como propia y que es rica en hidroarburos ha ayudado a reducir las tensiones, pero no a eliminarlas. En la declaración no se menciona que hubieran hablado de la decisión que ha de tomar España antes de fin de año sobre si prorroga o no el despliegue de sus misiles antiaéreos «patriot» en Turquía.
La oposición había acusado a Sánchez de mantener este viaje a Bruselas para no tener que comparecer en la sesión parlamentaria de control al Gobierno. Durante la jornada el presidente tuvo varias ocasiones de desmentir este reproche justificando su viaje e informando del contenido de sus entrevistas, pero no fue el caso y tal como vino se fue.
