A las 22.33 de esta noche, si la meteorología lo permite, un cohete Falcon 9 de la compañía SpaceX lanzará a los astronautas Bob Behnken y Doug Hurley con rumbo a la Estación Espacial Internacional. La retransmisión especial de la NASA comenzará a las 18.00 de esta tarde.
Este tipo de vuelos se han hecho durante décadas de forma rutinaria desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, pero el de hoy tiene varias peculiaridades que le hacen muy importante.
Para empezar, es el primer vuelo de prueba con tripulación a bordo de una nueva nave: la cápsula «Crew Dragon». Se trata de un futurista aparato diseñado para enviar cargas sensibles y a hasta siete tripulantes a la órbita del planeta, que se vale de la experiencia conseguida en dos decenas de vuelos de la cápsula «Dragon», no tripulada, para enviar suministros a la Estación Espacial Internacional. La «Crew Dragon» ya voló en marzo del año pasado en un vuelo no tripulado. Ahora, todo lo aprendido en esta misión será crucial para las próximas misiones tripuladas, que recibirán el apelativo de «Crew» y no «Demo», y que empezarán en agosto.
Si al lanzamiento acudirá el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y si será retransmitido en directo, no es porque sea un vuelo de prueba sin más. La relevancia del lanzamiento es que pondrá fin a la dependencia de las naves rusas y que será el primer lanzamiento de astronautas en un vuelo orbital realizado por una compañía privada, SpaceX, que pondrá tanto el cohete como la cápsula. Además, se hará desde suelo estadounidense.
Para la NASA, el despegue de hoy supondrá la consolidación de un sistema de lanzamiento privado, del que la agencia espacial es cliente, de gran importancia para el futuro de sus operaciones. Por tanto, marcará un importante hito en el programa Espacial de Vuelos Comerciales, lanzado durante la administración de Barack Obama.
¿Qué operaciones espera realizar la NASA? Tanto las que se lleven a cabo en la Estación Espacial Internacional, como futuras misiones a la Luna, sin olvidar una lucrativa y futura actividad de compañías comerciales.
Tal como dijo este martes Jim Bridestine, administrador de la NASA, el objetivo es «comercializar la órbita terrestre»: «Estamos transformando la forma en la que viajamos al espacio».
En los próximos años, esperan poder explorar y establecerse en la Luna de forma sostenible, gracias a la ocntribucion de empresas privadas, y aumentar la explotación de la órbita de la Tierra.
Barajan fundar múltiples estaciones espaciales comerciales y que la órbita pase a ser un mercado de 400.000 millones de dólares, incluyendo satélites de comunicaciones y observación, a un mercado de un billón, donde habrá turistas y usuarios de vuelos espaciales.
