El veterano mandatario, instó al Estado judío a «hacerse cargo de sus obligaciones como potencia ocupante con todas las consecuencias y repercusiones en base a la ley internacional y humanitaria, en particular la Cuarta Convención de Ginebra». Se trata de un comunicado presidencial calcado al de febrero o al que emitió en 2018 cuando Trump reconoció Jerusalén como capital de Israel y ordenó el traslado de su legación desde Tel Aviv a la ciudad santa. «¿Cuántas veces va a leer el mismo papel? ¿Cuántas veces puedes repetir la misma amenaza? ¿Cómo puede decir ahora que renuncia a unos acuerdos a los que ya aseguró haber renunciado hace cinco años? Esta es una de las causas por las que la comunidad internacional ya no se toma en serio estas amenazas», declaró un representante de Fatah, partido que controla Cisjordania, al diario The Jerusalem Post.
El acuerdo de seguridad entre la Autoridad Nacional Palestina (ANP) e Israel y Estados Unidos tiene como principal pretexto «la lucha contra el terrorismo». Las fuerzas de seguridad palestinas reciben formación de la CIA, el ejército israelí y el Shin Bet. Una de las consecuencias de este trabajo conjunto es la anulación de la amenaza de Hamás, facción palestina islamista rival de Abbás, en Cisjordania.
Advertencias internacionales
Las palabras de Abbás se suman a las del rey Abdalá de Jordania, quien alertó del riesgo de un «conflicto masivo» con su país en caso de que se consume la que sería la tercera anexión israelí, tras la de Jerusalén oriental en 1980 y los Altos del Golán, 1981. La Unión Europea, las Iglesias de Jerusalén o la Organización de Cooperación Islámica, también han pedido a a Israel que detenga sus planes de anexionarse los asentamientos judíos de Cisjordania y todo el Valle del Jordán. Estas advertencias chocan con la firme determinación del nuevo gobierno de unidad que lidera Benjamín Netanyahu, deseoso de extender la soberanía israelí a esa zona, que según el derecho internacional, está ocupada.
