«Decidimos estimular la fe de las personas para que tengan esperanza, para que el momento de pánico no invada el corazón, ni sus mentes», declaró a periodistas el alcalde de la ciudad, Iranil Lima Soares, sobre el decreto que emitió el viernes pasado y que entró en vigor este lunes.
La ciudad vecina de Corumbá, con 91.000 habitantes, registró 8 casos, por lo que el alcalde considera alta la tasa de su ciudad. El estado de Mato Grosso do Sul, registra más de 5.000 casos y menos de 20 fallecidos.
Según el alcalde, la idea de pedirle ayuda a Dios contra el Covid-19 se le ocurrió porque la mayoría de los habitantes de Ladario son cristianos. El decreto, aclaró, «no es obligatorio» y los feligreses pueden rezar y ayunar en sus casas «para evitar aglomeraciones». El decreto explica que «la humanidad, en algunos momentos, recurrió a Dios para orientarla en cómo vivir y superar esos momentos difíciles y turbulentos, resultado de la diseminación de las enfermedades». Para el último día de las oraciones, el 7 de junio, Soares pidió que se realice una cadena de oración, durante una hora, de las cinco a las seis de la mañana.
De acuerdo con el alcalde, la propuesta de la medida es que las personas «puedan dirigirse un poco de frente a Dios y así poder traer la esperanza de que todo pasará y luego será restablecido». Otras medidas tomadas para contener la pandemia, han sido el uso obligatorio de mascarillas en lugares públicos y en las iglesias, la mayoría evangélicas, que siguen abiertas con la restricción de ocupación de un máximo del 30% de su capacidad durante las misas.
Pandemia política
Mientras la oración es el recurso de ciudades pequeñas, buena parte de los brasileños también está contando con la fe para salvarse de la pandemia a la que se viene sumando una fuerte inestabilidad política, protagonizada por el presidente Jair Bolsonaro. Hasta el último conteo del ministerio de Sanidad, el lunes, Brasil registraba 16.792 muertos y 254.220 casos de coronavirus a nivel nacional.
«Es una tristeza lo que estamos viendo», declaró Philipp Schiemer, presidente de Mercedes Benz para América Latina, en entrevista a Valor, principal medio financiero del país. El diario, que llamó de «Pandemia Política» la inoperancia del Gobierno frente a la crisis, entrevistó empresarios y analistas sobre la perspectiva de menos 5% del PIB para este año.
La frustración de los brasileños y del mercado financiero, es resultado de los problemas de gestión de Bolsonaro, que además de restarle importancia a la crisis, provocó la renuncia de dos ministros de Sanidad en menos de un mes. Los exministros, Luiz Henrique Mandetta y Nelson Teich, no aceptaron las exigencia de Bolsonaro de medicar con cloroquina todos los casos de coronavirus, ni de relajar las medidas de distanciamiento social.
Existe la preocupación de que el ministro interino de Sanidad, el general Eduardo Pazuello, acate las órdenes del presidente sobre el uso de ese remedio, que es polémico en la comunidad médica, y cuya eficacia en el tratamiento no está comprobada. Pazuello, además, nombró nueve militares más en la dirección del ministerio. Los cambios han substituido médicos por militares, entre ellos, los propios ministros, que eran un ortopedista (Mandetta) y un oncólogo (Teich).
Según el portal de noticias G1, del grupo Globo, militares importantes están preocupados con la militarización del ministerio, principalmente si se adoptan medidas que pueden ser equivocadas a mando del presidente, que no es médico y no respeta estudios científicos.
