Elpistostege fue el depredador más grande que vivía en un hábitat marino poco profundo hace unos 380 millones de años. Tenía colmillos poderosos y afilados en la boca, por lo que podría haberse alimentado de varios de los peces extintos más grandes con aletas lobuladas que se encontraron fosilizados en los mismos depósitos.
Originalmente, esta enigmática bestia fue nombrada solo por una pequeña parte del cráneo, encontrada en los acantilados de Miguasha y descrita en 1938 como perteneciente a un tetrápodo temprano. Otra parte del cráneo fue localizada y descrita en 1985, lo que demostró que realmente era un pez avanzado con aletas lobuladas. El notable nuevo espécimen completo, ahora descrito en la revista «Nature», fue descubierto en 2010.
Eslabón perdido
La criatura parece ser, según los autores, el eslabón perdido evolutivo en la transición de peces a tetrápodos. De 1,57 metros de largo, el pez muestra los huesos completos del brazo (aleta pectoral) por primera vez en cualquier pez de su familia. Tomografías computarizadas de alta energía revelaron la presencia de un húmero (brazo), radio y cúbito (antebrazo), filas de carpo (muñeca) y, esto es lo más increíble, falanges organizadas en dígitos (dedos).
«Esta es la primera vez que descubrimos inequívocamente dedos atrapados en una aleta en cualquier pez conocido. Son como los huesos de los dedos que se encuentran en las manos de la mayoría de los animales», afirma John Long, profesor en la Universidad de Flinders en Australia.
A su juicio, este hallazgo hace retroceder el origen de los dígitos en los vertebrados hasta el nivel de los peces, y nos dice que estos patrones se desarrollaron por primera vez muy pronto, justo antes de que estos animales abandonaran el agua. Para Richard Cloutier, de la Universidad de Quebec en Rimouski, el origen de los dígitos se relaciona con «el desarrollo de la capacidad del pez para soportar su peso en aguas poco profundas o para viajes cortos en tierra».
Como explican los autores, «Elpistostege no es necesariamente nuestro antepasado, pero es lo más cercano que podemos llegar a un verdadero ‘fósil de transición’, un intermedio entre peces y tetrápodos».
