El Tribunal Penal Internacional, que se encontraba entre los candidatos al Nobel de la Paz y también opta al premio Sájarov que otorga el Parlamento Europeo, atraviesa probablemente la crisis institucional y política más grave de su historia y puede acabar creando un incómodo conflicto diplomático entre Estados Unidos y la Unión Europea. Creada en 1998 como parte de la arquitectura institucional que pretendía sustituir los elementos contrapuestos que había dejado la Guerra Fría, se enfrenta ahora a los límites del concepto decimonónico del Estado-nación, que por definición no admite ninguna jurisdicción por encima de la suya. Tarde o temprano tenía que llegar un momento en el que el concepto mismo de un tribunal internacional con capacidad de perseguir y… Ver Más