Santo Domingo.- El Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE) informó que, una semana antes de la manifestación realizada este lunes frente a su sede, su director ejecutivo, Adolfo Pérez, y un equipo técnico sostuvieron un encuentro con ese grupo de suplidores para escuchar sus planteamientos y explicarles la ruta de trabajo establecida.
La institución explicó que entre los participantes se encuentran suplidores que fueron habilitados y figuran en el reporte de lugares ocupados de la licitación del almuerzo escolar correspondiente a los años lectivos 2026-2027 y 2027-2028, así como otros que no alcanzaron la puntuación requerida para ser habilitados conforme a los criterios establecidos en el pliego de condiciones.
En el encuentro, el INABIE explicó las condiciones que deben cumplirse para una eventual adjudicación, de acuerdo con las reglas del proceso y los criterios establecidos para todos los participantes.
Asimismo, la institución presentó una ruta de trabajo para evaluar la posibilidad de atender, mediante suplidores que se encuentran en la lista de lugares ocupados, las nuevas necesidades de raciones alimenticias generadas por la incorporación de nuevos centros educativos al Programa de Alimentación Escolar (PAE) con posterioridad al proceso de contratación.
Como parte de esta ruta, el INABIE elevó una consulta formal a la Contraloría General de la República sobre el mecanismo para continuar con este proceso. La institución se encuentra a la espera de este pronunciamiento para dar continuidad a las acciones correspondientes.
El INABIE reiteró su disposición al diálogo, su compromiso de atender los planteamientos de los suplidores dentro del marco establecido para la contratación pública, y el correcto uso de los recursos públicos; al tiempo que reafirmó que su objetivo principal es garantizar el bienestar de los estudiantes del sistema educativo público.
Un proceso diseñado para evitar la discrecionalidad
En la licitación del almuerzo escolar participaron 2,644 oferentes, de los cuales 1,729 resultaron adjudicados. Es decir, había más oferentes que adjudicaciones disponibles.
El INABIE explicó que incorporaron controles en sus distintas etapas y que las adjudicaciones no dependieron de la decisión discrecional.
Precisó que la evaluación de los oferentes estuvo sujeta al cumplimiento de requisitos legales, financieros y técnicos establecidos previamente en los pliegos de condiciones.
La entidad indicó que los participantes que resultaron habilitados fueron posteriormente evaluados mediante una metodología y una puntuación previamente definidas. La evaluación técnica representó un máximo de 80 puntos, mientras que el criterio de distancia entre una cocina y los grupos referenciales o centros educativos representó un máximo de 20 puntos.
Resaltó que la adjudicación se realizó tomando en consideración la puntuación total obtenida, conforme a la metodología establecida.
Detalló que la asignación se realizó mediante un sistema digital que tomó como referencia la ubicación promedia de los grupos de centros educativos y las cocinas habilitadas, conforme a los criterios establecidos.
Herramientas digitales para las inspecciones y control
La institución señaló que el proceso también incorporó herramientas digitales para documentar las inspecciones de las cocinas mediante fotografías, videos y georreferenciación. Estos registros forman parte de los expedientes y permiten verificar las condiciones en las que se encontraba cada cocina durante las evaluaciones técnicas.
Asimismo, la actual gestión del INABIE incorporó la debida diligencia como mecanismo para identificar señales de alerta, prevenir posibles conflictos de interés y detectar circunstancias que pudieran afectar la integridad o la libre competencia dentro del procedimiento.


