Estado de emergencia en Honduras por los motines carcelarios

0
Al menos 36 reclusos murieron en Honduras durante dos masacres en dos cárceles diferentes el fin de semana. El viernes, perdieron la vida 18 presos y otros 16 resultaron heridos tras un tiroteo en la prisión del caribeño municipio Puerto de Tela, al noroeste del país centroamericano, de apenas 9 millones de habitantes. Luego, el domingo, murieron otras 18 personas y 10 fueron heridas en la cárcel de El Porvenir, en el céntrico departamento de Francisco Morazán.

Los enfrentamientos se producen después de que el gobierno hondureño declarara el martes 17 de diciembre el estado de emergencia en las prisiones del país y pusiera al Ejército al frente del sistema penitenciario. Así, el gobierno del presidente Juan Orlando Hernández suspendió las labores del Instituto Nacional Penitenciario y sustituyó a esos funcionarios por las Fuerzas Armadas. La emergencia fue declarada con el «propósito de acelerar el fortalecimiento y asegurar la mejora de un nuevo sistema de gestión penitenciaria», según la orden ejecutiva publicada en el diario oficial La Gaceta.

Una gran crisis
Las dos masacres evidencian el gran reto que tiene por delante el Ejército hondureño para tratar de hacerse con el control de las prisiones. Algunos de los 18 presos que murieron el domingo habían sido asesinados con armas de fuego, cuchillos y machetes. Se desconocen las causas de la segunda matanza, pero la prensa local informa de que el incidente se produjo después de que uno de los presos abriera fuego contra otros reos. La reyerta del viernes fue un tiroteo entre miembros de las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha, dos de los principales grupos criminales que operan en Honduras y que han llevado al país a tener una tasa de 41 homicidios por cada 100.000 personas, una de las más elevadas del mundo, según datos de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

Y es que Honduras sufre desde hace días una crisis en sus 27 prisiones, en las que hay encerradas más de 21.000 personas. El pasado sábado, 14 de diciembre, también fueron asesinados cinco integrantes de la peligrosa banda Mara Salvatrucha en La Tolva y, por otro lado, el viernes, 13 de diciembre, fue asesinado Pedro Idelfonso Armas, el director de la cárcel El Pozo I. El empleado público había sido suspendido de su puesto para ser investigado por haber presenciado en octubre la muerte de Magdaleno Meza, uno reo que además era socio de Juan Antonio Hernández, hermano del presidente Juan Orlando Hernández.

Huir de la violencia
La violencia que generan las pandillas, o maras, es una de las principales razones por las que unos 500.000 centroamericanos abandonan cada año El Triángulo Norte -El Salvador, Guatemala y Honduras- y emigran hacia Estados Unidos. Así, un 50% de los centroamericanos que cruzan México confiesan haber dejado sus países debido a razones relacionadas con la violencia, según un estudio de Médicos Sin Fronteras que fue publicado en 2017.

Desde que tomó el poder en 2014, el gobierno de Juan Orlando Hernández ha centrado sus esfuerzos en intentar combatir la criminalidad, por lo que creó una unidad especial de policía conocida como TIGRES, sus siglas, centrada en combatir al crimen organizado y la delincuencia común. Mediante una política de «mano dura» contra los criminales, el Ejecutivo de Hernández ha conseguido bajar la tasa de homicidios a 41 por cada 100.000 personas de los 75,1 por 100.000 habitantes de 2014.

El país, sin embargo, lleva años sumido en una grave crisis social y ha vivido varias protestas a lo largo de este año, incluyendo una huelga de transportistas que dejó varias ciudades desabastecidas, un curioso evento en el que un grupo de TIGRES se declaró en rebeldía y fueron violentamente reprimidos por otros policías.

Mientras tanto, Juan Antonio Hernández, el hermano de Juan Orlando Hernández, fue condenando este año por delitos de narcotráfico por una corte en Estados Unidos, una situación que pone en entredicho al gobierno del presidente cuyo mandato terminará el 27 de enero de 2022. Precisamente, la Justicia estadounidense condenó a Juan Antonio Hernández por el contenido de unas libretas de Meza que tenían registros de cargamentos de estupefacientes.

Lograr estabilizar Honduras es muy importante para Estados Unidos, puesto que es el lugar del Triángulo Norte desde el que más personas se están marchando. El 67,6% de los emigrantes que cruzan México son hondureños. Con el objetivo de poner freno a la llegada de centroamericanos a sus fronteras, Estados Unidos ha cerrado acuerdos con Guatemala y México para que estos países latinoamericanos mejoren sus controles a la emigración.

AFP
Violencia en Centroamérica

Nicaragua. Cientos de muertos en las protestas contra Ortega

Nicaragua lleva año y medio sumido en una grave crisis política y social, con cientos de muertos por la represión de las protestas ciudadanas contra Daniel Ortega. Las cifras varían según el recuento de unas organizaciones u otras, que las sitúan entre 300 y 650, aproximadamente. Este país fue donde más empeoró el nivel de violencia en 2018, según el último Índice de Paz Global del Instituto de Economía y Paz.

Guatemala. La inseguridad dispara la emigración a EE.UU.

Se trata de uno de los países más violentos de Latinoamérica y la inseguridad, combinada con la falta de oportunidades de empleo y la pobreza, es precisamente una de las principales causas de la emigración hacia Estados Unidos. En 2018 se registraron 4.914 homicidios y en el primer año de 2019 fueron 2.330, lo que supone un ligero descenso del 1,7% con respecto al mismo periodo del año pasado, según cifras oficiales.

El Salvador. Uno de los países más peligrosos para las maras

El Salvador es uno de los más violentos del mundo, con tasas de entre 103 y 50,3 homicidios por cada 100.000 habitantes entre 2015 y 2018, lo que se atribuye a la acción de las «maras». No obstante, en los últimos años se ha registrado una reducción en el número de asesinatos. Atajar la violencia, cortando la financiación de las pandillas y su comunicación con las cárceles, es una prioridad para el presidente, Nayib Bukele.