Los transportes parisinos permanecían bloqueados el lunes por la mañana, con ocho líneas de metro cerradas y un tráfico muy perturbado de trenes en las afueras. Sobre las carreteras de la región de París, se han registrado más de 620 kilómetros de atascos, frente a los 200 o 350 kilómetros habituales. Solo circulaban un tercio de los trenes de alta velocidad y 4 trenes regionales de cada 10.
Como desde el 5 de diciembre, los usuarios de transporte intentan organizarse. François, que salió de su casa a las 04:50 horas, debe cruzar una buena parte de la región parisina para llegar al trabajo. «Hasta ahora, había hecho teletrabajo o cogido mi coche. Pero el coche ya no es posible, tanto por el dinero como por el nivel de cansancio», ha explicado a AFP, esperando un tren en la estación de Saint-Lazare.
Con el riesgo de una continuación de las huelgas durante las fiestas de fin de año, el gobierno y los sindicatos se culpan mutuamente de la responsabilidad de la parálisis del país.
La jornada decisiva será este martes. El conjunto de los sindicatos llaman a la huelga y la manifestación, incluidas las organizaciones reformistas como la CFDT, primer sindicato de Francia.
Estas organizaciones están furiosas porque el primer ministro, Édouard Philippe, ha mantenido una medida de edad en su proyeco para la transformación de 42 regímenes de jubilación existentes en un sistema universal por puntos.
