Prueba de fuego en Roma para el movimiento de protesta contra Salvini

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Un mes después de su nacimiento, el movimiento las Sardinas se enfrenta a una importante prueba de fuego, que podría ser decisiva, con la convocatoria para esta tarde de una gran manifestación popular en Roma.

Una de las grandes sorpresas de la política italiana en los últimos tiempos ha sido el nacimiento del movimiento de las Sardinas. Se ha considerado que su gran prueba de madurez debe ser la manifestación en la plaza de San Giovanni, lugar simbólico de las grandes concentraciones sindicales y políticas, sobre todo de la izquierda.

Todo partió espontáneamente de Bolonia, el pasado 14 de noviembre, con la idea de un investigador universitario de 32 años, Mattia Santori, y tres amigos, ninguno de los cuales se ocupa de política, al menos como profesión. No es un movimiento antisistema. Su objetivo era hacer frente a la ultraderecha, sobre todo al populismo de Salvini. En su página web oficial el movimiento se denomina «6000 sardinas», porque su objetivo era reunir 6.000 personas en la Plaza Mayor de Bolonia. Los participantes tenía que estar apretados como sardinas en lata para concretar el objetivo de superar el número de personas que podían asistir a la vez al mitin de Matteo Salvini en el Paladozza, cuya capacidad máxima es de 5.570 personas.

Su crecimiento ha sido impresionante. En su página oficial de Facebook cuentan con 234.000 seguidores. Pero son numerosos los grupos que se han formado por todo el país. El movimiento se extendió de inmediato de norte a sur de Italia, con manifestaciones en las plazas de 74 ciudades, acabando las concentraciones cantando el «Bella ciao», la canción popular italiana considerada el himno de la resistencia antifascista. Precisamente, en la manifestación de Roma el tema central es «Constitución y antifascismo». Se pretendía dar a la concentración un aire innovador y trasversal, abierta a todo el mundo, pero es evidente el viento de la izquierda. Significativa es la presencia en el palco de la presidenta de la Asociación Nacional de Partisanos Italianos (ANPI), Carla Nespoli, junto al que fue durante decenios médico de la isla de Lampedusa, Piero Bartolo, hoy europarlamentario del Partido Democrático, un testimonio de acogida de la inmigración y del multiculturalismo.

Para este sábado, el objetivo declarado era el de reunir a 100.000 personas llegadas de toda Italia hasta San Giovanni, que es la plaza más importante de la nación para mostrar la capacidad de convocatoria de cualquier organización. Pero el objetivo soñado por el propio fundador del movimientos, Mattia Santori, era mucho más ambicioso: Llegar a un millón de personas. Las sardinas de Roma también tienen su líder, Stephen Ogongo, un periodista de 45 años, nacido en Kenia. Llegó a Italia hace 25 años y trabaja en algunos medios digitales que se ocupan de inmigración. En poco tiempo, el grupo romano del Movimiento cuenta en su página de Facebook con 141.000 miembros.

Los organizadores hablarán desde un palco situado en un camión alquilado por 11.000 euros, gracias a las aportaciones recogidas por medio de Internet.

Interrogantes para el futuro
Hasta ahora las Sardinas no consideraron la posibilidad de convertirse en un partido político. Pero después de esta gran manifestación, el movimiento de las Sardinas deberá decidir si se convierte en un sujeto político o continúa en la forma actual: Ser un estímulo desde la calle para los partidos. Por ahora, Mattia Santori es impreciso sobre el futuro: «Nuestro movimiento intenta entender quiénes somos y por qué hay tanta gente que nos sigue. En una segunda fase, quizás después de las elecciones regionales de Emilia-Romaña y de Calabria (ambas se celebran el próximo 26 de enero), intentaremos averiguar si vale la pena tener una estructura diferenteÐ.

La atención y curiosidad de todos los medios sobre el movimiento es grande, pero, según una encuesta reciente, el 53 % de los italianos considera que no tiene futuro y terminará desapareciendo al igual que otros muchos movimientos nacidos de la sociedad civil. En el sondeo realizado por el instituto IZI, solo el 28 % de los italianos piensa que las sardinas se transformará en un partido político. Su peso electoral, en caso de presentarse a las elecciones generales, sería hoy del 5,4 %, con un electorado potencial del 7,5 %.