Desde la ONU y la Unión Europea apelaron al derecho internacional para oponerse al cambio de criterio de Trump, pero sobre el terreno este derecho no se respeta desde hace décadas y más de 600.000 colonos viven entre unos tres millones de palestinos en Cisjordania y Jerusalén Este. El portavoz del Alto Comisionado de Naciones Unidas, Rupert Colville, declaró que «un cambio en la posición política de un Estado no modifica el Derecho Internacional existente, ni su interpretación por parte de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y el Consejo de Seguridad», unas palabras que se repiten desde hace décadas, pero que no se convierten en medidas concretas que ayuden a frenar el avance de la ocupación.
La decisión de Estados Unidos vuelve a estar en contra del criterio de la mayoría de los países, como ya ocurrió con el reconocimiento de Jerusalén como capital del Estado judío en 2017, el traslado de la Embajada de Tel Aviv a la ciudad santa un año más tarde, el final de las ayudas a los palestinos, incluida la agencia de la ONU para los refugiados, UNRWA, y el reconocimiento de la soberanía sobre los Altos del Golán sirios. «Ya sabemos cómo es el »acuerdo del siglo» anunciado por Trump, consiste en dejar claro a los palestinos que no van a conseguir ni una sola de sus demandas y derechos», declaró el director de Peace Now, organización no gubernamental israelí dedicada a supervisar las colonias.
«Una vez más, con este anuncio, la Administración Trump demuestra hasta qué punto «amenaza el sistema internacional con sus intentos de reemplazar el derecho internacional con »la ley de la selva»», criticó el jefe negociador palestino, Saeb Erekat. Aunque el secretario de Estado, Mike Pompeo, piensa que esta medida es favorable a la paz, la Autoridad Nacional Palestina, le respondió que Estados Unidos «ha perdido por completo toda credibilidad y ya no tiene ningún papel en el proceso de paz».
