Todos los días, se usan más de 141.000 millones de litros de agua únicamente para descargar los inodoros. Con millones de ciudadanos del mundo experimentando escasez de agua, ¿qué pasaría si esa cantidad pudiera reducirse a la mitad? Esta es la pregunta que se hicieron los autores del nuevo estudio publicado en la revista «Nature Sustainability».
La respuesta la han encontrado en un recubrimiento de superficie lisa (bautizado como LESS), un aerosol de dos pasos que, entre otras aplicaciones, se puede aplicar a la taza de cerámica del váter. El primer aerosol, creado a partir de polímeros injertados molecularmente, es el paso inicial para construir una base extremadamente suave y repelente de líquidos.
«Cuando se seca, el primer aerosol produce moléculas que parecen pelitos, con un diámetro de aproximadamente un millón de veces más delgado que el de un humano», afirma Jing Wang, uno de los autores del estudio. Si bien esta primera aplicación crea una superficie extremadamente lisa, la segunda aplicación infunde una fina capa de lubricante alrededor de esos «pelos» nanoscópicos para crear una superficie súper resbaladiza. «Cuando colocamos ese revestimiento en un inodoro en el laboratorio y le echamos materia fecal sintética simplemente se desliza hacia abajo y nada se adhiere (al inodoro)», asegura Wang.
Adiós a las bacterias
Con esta novedosa superficie resbaladiza, los inodoros pueden limpiar eficazmente los residuos del interior de la taza y eliminar los desechos con solo una fracción del agua que se necesitaba previamente. Los investigadores predicen que el recubrimiento podría durar alrededor de 500 descargas en un inodoro convencional antes de que sea necesaria una nueva aplicación de la capa de lubricante.
Los experimentos también encontraron que la superficie repele eficazmente las bacterias, particularmente aquellas que propagan enfermedades infecciosas y olores desagradables.
Si se adoptara ampliamente en los Estados Unidos, dicen los investigadores, podría dirigir recursos críticos hacia otras actividades importantes, hacia áreas afectadas por la sequía o hacia regiones que experimentan escasez crónica de agua.
Impulsados por estas soluciones humanitarias, los investigadores también esperan que su trabajo pueda tener un impacto en el mundo en desarrollo. La tecnología podría usarse dentro de inodoros sin agua, que se usan ampliamente en todo el mundo. «Defecar en el inodoro no solo es desagradable para los usuarios, sino que también presenta serios problemas de salud», aseguran.
Sin embargo, si un inodoro o urinario sin agua usara este revestimiento, el equipo predice que este tipo de accesorios serían más atractivos y más seguros para un uso generalizado.
Los investigadores ya han introducido el recubrimiento LESS en el mercado. «Nuestro objetivo es llevar tecnología impactante al mercado para que todos puedan beneficiarse», afirma Wong. «Para maximizar el impacto de nuestra tecnología de recubrimiento, necesitamos sacarla del laboratorio». Mirando hacia el futuro, el equipo espera que estos materiales desempeñen un papel en el mantenimiento de los recursos hídricos del mundo y continúen expandiendo el alcance de su tecnología.
