Aunque la cuota de mercado de los teléfonos móviles Huawei en EE.UU. es muy reducida (menos de un 1 % según los datos más recientes de Statcounter), la empresa china tiene una fuerte presencia como proveedor de equipamiento de telecomunicaciones en las zonas rurales del país.
«La extensión de la licencia general temporal permitirá a las empresas de telecomunicaciones seguir sirviendo a los clientes en algunas de las áreas más remotas de Estados Unidos, que de otra forma quedarían abandonados», ha asegurado el secretario del Departamento de Comercio, Wilbur Ross.
«El Departamento seguirá vigilando las exportaciones de tecnología sensible para asegurarse que nuestras innovaciones no son aprovechadas por aquellos que amenazarían nuestra seguridad nacional», ha agregado Ross. A diferencia de cuando se anunció la primera extensión de la licencia en agosto, Ross no ha pedido a los consumidores estadounidenses que dejen de usar productos de Huawei.
A finales del pasado mes de mayo, el Departamento de Comercio de EE.UU. emitió una licencia temporal de 90 días de duración en favor de Huawei y 68 de sus filiales no estadounidenses que autorizaba al fabricante chino a llevar a cabo ciertas actividades necesarias para el mantenimiento de las operaciones de redes existentes y para el soporte de servicios móviles existentes, después de que la compañía fuera incluida en la «lista negra» de empresas con las que las firmas estadounidenses no pueden hacer negocios sin permiso del Gobierno.
«La licencia temporal concede a los operadores tiempo para realizar otros arreglos y espacio al Departamento para determinar las medidas a largo plazo apropiadas para los proveedores de telecomunicaciones americanos y extranjeros que actualmente confían en los equipos de Huawei para servicios clave», declaraba entonces el secretario de Comercio de EE.UU.
Huawei Technologies y 68 de sus filiales en más de una veintena de países fueron incluidas por la Administración de EEUU en una lista de entidades a las que las compañías estadounidenses no pueden adquirir componentes tecnológicos sin permiso del Gobierno de EEUU.
