La otra posibilidad es que esté presionando a los británicos para conseguir ventajas en una futura ronda de negociaciones comerciales. Como se demostró durante la presidencia de Barack Obama durante las conversaciones fallidas para, no es nada sencillo conseguir una relación económica más estrecha entre Estados Unidos y la UE. Menos aún en el sector de los servicios, el 80% de la economía británica. Un Reino Unido que no forme parte de la Unión lo tendrá todavía más difícil. De la relación especial entre primos de Washington y Londres queda ya poco, en buena parte por la pérdida de peso del conjunto de los europeos en la escena global.
A medida que se acerca la cita electoral de 2020, Donald Trump se vuelve todavía más impredecible y puede dar la espalda por completo a los británicos. Se siente acorralado por los demócratas tras conocerse sus presiones inconfesables al régimen de Kiev para acabar con la candidatura de Joe Biden. El juicio político o impeachment está en marcha. El Trump de 2016 hubiera tenido reflejos para convertir este ataque en una baza electoral de primer orden.
