En un comunicado, el Ministerio de Asuntos Municipales y Rurales informó de las nuevas regulaciones para los restaurantes, pero no especifica si estos deberán de seguir teniendo un espacio reservado para familias o mujeres no acompañadas, aisladas de las miradas indiscretas ajenas. Y es que los locales, hasta la fecha, también están obligados a contar con salas privadas para familias y mujeres, excepto en el caso de los hoteles.
A pesar de que la medida acaba de ser adoptada, restaurantes de la capital y otras ciudades principales del reino llevan meses sin aplicar la norma de separación entre los dos sexos, en medio de la apertura que está experimentando el país sobre todo respecto a los derechos de la mujer.
El dueño de una cadena de cafeterías en Riad, Mayid Mohamed, dijo a Efe que en algunos de sus locales hace tiempo que no aplica la separación de hombres y mujeres, y que las autoridades locales han pasado varias veces por sus establecimientos sin sancionarle por ello.
Desde que el príncipe heredero, Mohamed bin Salman, fue designado en el cargo a mediados de 2017 ha impulsado varias reformas, en particular para ofrecer libertades a las mujeres, que ya pueden conducir su propio vehículo y obtener un pasaporte o viajar sin consentimiento de su tutor masculino.
El reino también ha sido escenario de una apertura y expansión en los sectores del ocio y el entretenimiento, con la celebración de grandes eventos musicales con estrellas internacionales en los que hombres y mujeres se han podido mezclar.
Los cines
volvieron a abrir sus puertas el año pasado tras más de tres décadas cerrados y además se está potenciando el deporte con citas de diferentes disciplinas a las que pueden asistir visitantes extranjeros si así lo desean.
Sin embargo, las autoridades no han dejado de perseguir a los críticos y opositores con la casa real, arrestando a activistas de derechos humanos, incluidas mujeres que piden la abolición del sistema de tutoría masculina.
