Durante los últimos años, según explicó el recién estrenado vicepresidente de la República, Salvador Valdés Mesa, se ha incrementado la importación, por parte de individuos, de mercancías sin carácter comercial, y «aunque los bienes entran al país en un marco de legalidad, después de recepcionarlos se comercializan de manera irregular».
El lunes una cadena de trece tiendas en La Habana, y una en la oriental provincia de Santiago de Cuba, iniciaron la venta exclusiva de diversos artículos en dólares, aunque no en efectivo, sino a través de tarjetas magnéticas que previamente los ciudadanos deben adquirir al abrir una cuenta bancaria para esta moneda. Un informe de la semana anterior señaló que aproximadamente 10.000 cubanos habrían abierto cuentas en dólares en las sucursales de Banco Metropolitano, aunque solo un 13% de ellos hizo depósitos en efectivo ante el temor de tener que justificar la procedencia de los dólares.
Entre los negocios irregulares que acontecen en la isla sobresale la venta de dólares, en tanto el régimen, a través de sus casas de cambio, Cadecas, castiga a esta divisa con un gravamen del 10% más el 3% de impuestos, que afecta directamente a los cubanos que reciben remesas de sus familiares en el exterior.
Aunque el régimen aseguró que «no habrá cambios en las regulaciones aduaneras», el sector privado es el principal afectado ya que no podrá abastecerse de bienes y artículos adquiridos en terceros países donde circula el dólar estadounidense. «El Gobierno quiere ser intermediario a la fuerza»; coincidió por su parte Maritza Llánez, quien desde hace tres años se dedica al negocio de las mulas entre México y Panamá. «Quiere ocuparse [el Gobierno] de todo; fíjate que acepta que la mercancía entra al país de forma legal, y por otra parte no utiliza el término ilegal para referirse a un mercado que abastece de determinados productos y bienes que, o no ofrece o vende excesivamente caro»; cuestionó Llánez, licenciada en Finanzas. «En caso de que los productos tengan precios razonables compraría en una de esas tiendas del Gobierno, de lo contrario seguiré negociando con las mulas o viajaré yo personalmente».
