El experto en armas nucleares Hans Kristensen confirma que la maniobra se lleva a cabo poco después de la llegada de los bombarderos estadounidenses B-52 a Inglaterra, lo que no se considera una coincidencia, al menos por parte de Rusia, y recuerda que el peligro de un enfrentamiento nuclear es más alto ahora que en las últimas tres décadas, desde que EE.UU. rescindió el acuerdo INF sobre el abandono de los sistemas de mediano alcance con base en tierra y con capacidad nuclear, alegando que Rusia lo había estado violando durante años con un sistema de rango medio llamado 9M729 (código de la OTAN: SSC-8).
Casi 100 millones de muertos
Un equipo de científicos de la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, basándose en el armamento con el que cuentan EE.UU. y Rusia, ha simulado las brutales consecuencias de una guerra nuclear en Europa, nada menos que 91,5 millones de víctimas en las primeras cinco horas.
La OTAN no ha dado a conocer ninguna información oficial sobre este ejercicio y ni siquiera ha confirmado si había o no armas nucleares estadounidenses en la Base Aérea de Büchel. El sitio, sin embargo, estaba entre los incluidos en un informe de la OTAN publicado en julio por el periódico belga «De Morgen». Otra fue la Base Incirlik en Turquía, algo que se ha vuelto controvertido debido a las relaciones recientemente tensas entre Washington y Ankara, especialmente por la compra por parte de esta última del S-400 ruso y su invasión del norte de Siria. Cuando se le preguntó sobre la seguridad en Turquía de hasta 50 bombas B-61, el presidente Donald Trump dijo el miércoles que «estamos seguros, y tenemos una gran base aérea allí, una base aérea muy poderosa».
Mientras tanto, el presidente ruso Vladimir Putin acaba de concluir su propio ejercicio denominado «Trueno 2019», en el que participaron unos 12.000 soldados, cinco submarinos nucleares, 105 aviones y 213 lanzamisiles. La exhibición transcontinental de tres días que concluyó el jueves incluyó el lanzamiento de misiles balísticos y de crucero con capacidad nuclear contra la República Rusa de Komi, la provincia de Arkhangelsk y el extremo oriental de la Península de Kamchatka.
El ejército ruso probó el misil balístico intercontinental RS-24 Yars (ICBM), el misil de crucero 3M-54 Kalibr, el misil balístico Sineva y el sistema de misiles de crucero móvil de corto alcance Iskander-K, todos ellos capaces de ser equipados con armas nucleares. También se probó el avanzado sistema de misiles tierra-aire S-400.
