El vicepresidente Salvini anunció ayer en Facebook la autorización para desembarcar: «Problema resuelto -dijo el ministro-, porque cinco países europeos -Alemania, Portugal, Francia, Luxemburgo, Irlanda y algunas estructuras de los obispos en Italia- se harán cargo de los inmigrantes. Había hecho una petición hace unos días para despertar las conciencias. Autorizo el desembarco porque hemos tenido la certeza de que no estarán a cargo de los ciudadanos italianos que ya tienen sus problemas».
Por su parte, el fiscal jefe de Siracusa, Fabio Scavone, comunicó que un total de 29 inmigrantes desembarcados de la Gregoretti tenían problemas sanitarios, entre ellos dos con extrema gravedad. En la mayoría de los casos se trata de sarna.
Se concluye un caso, pero Matteo Salvini debe afrontar otro de inmediato, porque la nave Alan Kurdi, de la ONG alemana Sea Eye, ha rescatado a 40 personas frente a las costas de Libia. Salvini ha atacado a su tripulación y se ha reafirmado en su política de puertos cerrados: «Si la ONG se preocupa realmente por la salud de esos inmigrantes puede conducirlos a Túnez», dijo el ministro.
