La violencia sexual contra las mujeres, arma arrojadiza en la campaña electoral en Francia

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El primer tema dominante de la campaña de las elecciones legislativas del próximo mes de junio es la violencia sexual contra las mujeres, de la que han sido acusados un joven de extrema izquierda, Taha Bouhafs (25 años), y un ministro discapacitado de Emmanuel Macron, Damien Abad (42 años).

Bouhafs es una de las personalidades más famosas de La Francia Insumia (LFI, extrema izquierda populista), el partido de Jean-Luc Mélenchon, y se ha visto forzado a retirar su candidatura a diputado, tras las revelaciones de varias jóvenes víctimas de acoso y reiterados intentos de violación.

Bouhafs nació en Argelia, nacionalizado francés, y se hizo famoso como «periodista militante», lanzando campañas de una violencia feroz contra Macron. Mélenchon lo presentó como una de las grandes figuras de su partido, llamado a jugar un papel importante en la futura Asamblea Nacional.

Hace semanas se hicieron públicas varias denuncias de mujeres, acusando al «periodista militante». La dirección de LFI comenzó denunciando una campaña racista. Hasta que se demostró la aparente veracidad de las acusaciones, reconocida por el partido de Mélenchon. Bouhafs se vio forzado a retirar su candidatura, pero esas «cacerolas» continúan haciendo estragos políticos.

Abad tilda las acusaciones de «ataques sucios y mentiras vergonzosas, ya que todo el mundo sabe que solo puedo tener sexo con ayuda de mi compañera»

Tras el escándalo Bouhafs ha estallado el escándalo Damien Abad, ministro de las Solidaridades. Veinticuatro horas después de ser nombrado ministro, el viernes pasado, un grupo feminista radical hizo públicas las acusaciones de «varias mujeres», denunciando abusos o intentos de violencia.

Abad se apresuró a denunciar, en público, «ataques sucios, mentiras vergonzosas». En privado, el ministro avanzó estas razones: «Se trata de ataques innobles. Todo el mundo sabe que solo puedo tener relaciones sexuales con la ayuda física de mi compañera». El ministro de las Solidaridades, entre las que se encuentran las solidaridades con los minusválidos y discapacitados, es, él mismo, víctima de una enfermedad rara, la artrogriposis.

Limitado el funcionamiento de las extremidades
No es un secreto que la artogriposis limita el funcionamiento normal de las articulaciones de manos, brazos y piernas. Tratándose de un ministro víctima de esa enfermedad, discapacitado, él mismo, las acusaciones contra Abad tienen dimensiones muy fuera de lo normal.

Élisabeth Borne, primera ministra y jefa de gobierno, ha reaccionado a las acusaciones contra Abad diciendo que ella «desconocía todo» de tales acusaciones, insistiendo que «nadie puede ser inmune».

La extrema izquierda ha convertido las acusaciones contra Abad en un tema de agresiva campaña electoral. Si la justicia considerarse oportuno investigar las acusaciones privadas contra el ministro, Borne anuncia que su gobierno «sacaría todas las consecuencias».

Damien Abad militó durante muchos años en Los Republicanos (LR), el partido de la derecha tradicional, donde se conocían esas acusaciones, desde hace años, sin que nunca se confirmasen ni tomaran ninguna dimensión jurídica. Nombrado ministro de las Solidaridades, con responsabilidad en materia de ayuda a minusválidos y discapacitados, Abad se convierte automáticamente en «icono» de la primera batalla política de las elecciones legislativas del 12 y el 19 de junio próximos.