Cómo otorgar visión computerizada a cualquier vehículo

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El coche autónomo está a la vuelta de la esquina, todavía faltan unos años para la que la tecnología esté madura, pero ya estamos muy cerca. Probablemente en un par de años podremos ver los primeros modelos comerciales rondando la carretera.

Pero la conversión de las carreteras a coche autónomo no va a ser tan rápida como esperamos por varias razones, entre ellas está que los primeros coches autónomos serán de alta gama y eso hará que tardemos décadas en ver un efecto real cuando la tecnología llegue a todos los segmentos de los automóviles. Todo sistema de conducción autónoma costa de dos partes, los sensores, o la visión computerizada formada por cámaras y radares, y la inteligencia artificial que procesa y reacciona a toda esa información externa.

En esta transición que va a comenzar, frente una «ola» que sabemos que va a llegar y va a cambiar la sociedad con el coche autónomo, se encuentra Mobileye. La empresa adquirida por Intel prescinde de radares para contar sólo con una cámara que colocada en el parabrisas, sobre el espejo y registra todo lo que ocurre frente al vehículo. Además añade una pantalla de reducidas dimensiones que da las indicaciones oportunas.

Es capaz de avisar de la proximidad de vehículos o peatones en la vía y su cercanía, dando un margen de mínimo cuatro segundos para reaccionar al conductor, así como indicaciones viales, o líneas de la carretera. Es decir, información de nivel 1, recordando que la conducción autónoma consta de 5 niveles, donde el quinto nivel es conducción sin atención humana, y el 1 información que ayuda al conductor a reducir los accidentes. La parte positiva es que no necesita que el vehículo sea moderno o de reciente fabricación, y convierte en inteligente a los coches que no lo son.

De momento, el 60% de los fabricantes del mundo ya usan el sistema de Mobileye, es decir, 13 fabricantes de automóviles, lo que se traduce en 50 millones de coches. El coste de Mobileye se encuentra en torno a los 850 euros una vez instalado. Aunque se usa por particulares, está pensado para flotas de vehículos profesionales. Por ejemplo la ciudad de Barcelona, junto con la DGT han llegado a un acuerdo con la empresa para usar su tecnología en los vehículos públicos y así evitar accidentes, como los peligrosos puntos ciegos que causan cientos de accidentes al año.

Pero lo más importante radica en los datos que obtienen los coches que equipan Mobileye, construyendo mapas con datos en tiempo real, aumentando radicalmente la precisión del GPS de los 15 a 20 metros a tan sólo 10 centímetros. Con las cámaras se pueden obtener más datos, como desperfectos en la vía o en las señales de tráfico, o el comportamiento habitual de los conductores, y gracias a ello pueden proveer a los navegadores de mejor información, ya no sólo de tráfico, sino por ejemplo, qué calles que tienen mayor tráfico de bicicletas o se producen más frenadas bruscas, y por lo tanto son más peligrosas, y así poder evitarlas.

Lo más importante para cualquier ciudad, como es el caso de Barcelona, es que sus vehículos pueden capturar datos del entorno como el inventario de la infraestructura urbana para su planificación en tiempo real, gracias a las imágenes aportadas por los vehículos públicos. Concretamente en el caso de Barcelona, los vehículos públicos registran 45.000 kilómetros diarios de carretera. Los datos, son sin duda la segunda derivada, y la más valiosa del sistema de información de nivel 1.