Johnson amenaza con no pagar 43.000 millones de euros de indemnizaciones tras un Brexit duro

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Boris Johnson se negará a pagar 43.000 millones de euros de compensaciones financieras si el Brexit llega a consumarse a finales de octubre, sin nuevos acuerdos, apoyado vigorosamente por Donald Trump, han informado fuentes diplomáticas inglesas citadas por la prensa británica.

El primer ministro británico esperaba encontrar alguna fórmula de posible revisión de los acuerdos negociados entre la UE y el gobierno de su antecesora, Theresa May.

En Berlín, Angela Merkel dejó abierta una vaga esperanza. En París, Emmanuel Macron recordó que «no hay nada nuevo que renegociar». En Biarritz, el presidente en funciones del Consejo Europeo (CE), Donald Tusk, ha insistido en la posición europea: no hay nada nuevo que negociar.

En Biarritz, así mismo, Donald Trump ha brindado a Boris Johnson un apoyo caluroso e importante: «Tras el Brexit, negociaremos un gran acuerdo comercial, el más importante de la historia del Reino Unido y los EE.UU.».

La declaración del presidente de los EE.UU. es un torpedo dirigido contra la línea de flotación de los aliados europeos, apoyando una ruptura histórica y previsiblemente catastrófica para todas las partes.

En ese marco, volátil e inflamable, las fuentes diplomáticas inglesas han filtrado, en Biarritz y Londres, el mismo «proyecto» de Boris Johnson: consumar un Brexit duro y negarse a pagar 43.000 millones de indemnizaciones a los aliados europeos, tras un posible Brexit duro.

Se trata de un punto tan grave como temible. Si el primer ministro británico llegase a consumar su doble amenaza, romper con la UE y no pagar las «facturas» pendientes y debidas, estallaría una guerra comercial, institucional y judicial entre el Reino Unido y los aliados europeos.

Las filtraciones inglesas son recibidas en los medios diplomáticos más diversos desde dos puntos de vista.

Los «optimistas» estiman que Boris Johnson estaría «gesticulando» para terminar convocando elecciones generales anticipadas, a mediados de octubre, a la espera de conseguir un nuevo mandato negociador.

Los «pesimistas» temen que el apoyo de Donald Trump sea un «espaldarazo» a una ruptura amenazante para el proyecto histórico de la construcción política de Europa.